El éxito y el fracaso de una estrategia rentable y macabra.

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Los valores de Tarjeta Naranja

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Tarjeta Naranja hace gala de ser una empresa con valores que son los siguientes:

pirámide invertida (toda la organización puesta al servicio del cliente), puertas abiertas (los colaboradores opinan, crean, escuchan y sugieren en un marco de doble vía de comunicación), alegría del trabajo (hacer de cada día, una experiencia positiva, en un marco de amistad) y mejora continua (poner en juego todas las capacidades, es el resultado de la cantidad y calidad del esfuerzo que se haga)


Lo cierto es que dichos valores, para Tarjeta Naranja son mera publicidad: rara vez se cumplen. Pero es fundamental que los empleados crean que dichos valores tienen importancia, porque eso les da poder, les hace sentirse parte de la empresa y, sobre todo, útiles y necesarios. La realidad indica que aquel empleado que haga uso del valor de "puertas abiertas" y proponga mejoras o marque desaciertos a sus superiores, rara vez permanece en la empresa.

Gente con talento, honestidad y trabajadora se ha encontrado, de golpe, despedida por hacer uso de los derechos que la misma empresa les había dado. Tarjeta Naranja no quiere que sus empleados piensen, quiere que obedezcan. Que compren lo que les venden y que acaten cualquier orden.

Tarjeta Naranja: la fórmula del éxito.

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El éxito de Tarjeta Naranja es su rápido crecimiento. ¿Cómo se da? ¿A costas de qué?

Tarjeta Naranja usa un recurso que hace mención a su nombre: la fórmula naranja. Esto significa que cada uno de los empleados, sobre todo los vendedores, son naranjas, a las que hay que exprimir y sacarles el jugo rápido.

La estrategia es simple: se contratan jóvenes, de entre 19 y 26 años, llenos de energía, que preferentemente no hayan trabajado antes. Esto es así porque es más simple manipularlos, hacerles poner la camiseta de la empresa y fabricarles el cuento de la empresa perfecta. Luego se los hace trabajar por objetivos altísimos. Si no llegan a dichos objetivos se les aconseja que "donen horas" de trabajo (hablan de donar horas porque Tarjeta Naranja jamás pagó horas extras).

La energía de los empleados duran entre 1 año y 2. Cuando el agotamiento hace que el rendimiento disminuya, se los obliga a renunciar o se los despide. Es simple: cuando la naranja deja de dar tanto jugo, se busca una nueva.

Tarjeta Naranja es la empresa con el índice de renuncia más alto de Argentina.